La Segunda Estrella de la Muerte estaba protegida por un blindaje protector situado en la Luna Boscosa de Endor. El blindaje SLD-26 de Co’Mar solo podía ser atravesado por un superlaser, y a los ojos era invisible. Cualquier nave que intentaba traspasarlo sufría graves daños o se desintegraba. Tenía la capacidad de bloquear los sensores de las naves enemigas, de manera que al no detectar nada las naves chocaban contra él.
Milagro imperial
El generador que alimenta el blindaje planetario de la Estación fue construido en la superficie de la Luna de Endor. El General Brenn Tantor eligió una zona entre tres posibles candidatos. El único problema fueron los habitantes autóctonos, los ewoks. Al considerar estos una invasión de su territorio, los ewoks se enfrentaron en numerosas ocasiones a los imperiales.
El generador fue construido como una estructura temporal. Lo que lo llevó a ser todo un milagro de la ingeniería imperial debido a su tamaño y potencia. El proyector tenía unos 120 metros de altura, capaz de proyectar el blindaje a cientos de kilómetros de altura. El disco principal de 60 metros de ancho estaba provisto de 8 discos proyectores, para envolver los 160 kilómetros de ancho de la Estrella de la Muerte.
La estructura, dividida en bunker del generador, barracones y puestos de escucha, era un lugar estrecho y pequeño para habitar. Solo se activaba en periodos cortos de tiempo debido a su sobrecalentamiento. Pero cuando llegó el Emperador, debía estar activo siempre, lo que generó largos turnos de intenso trabajo. Todo para mantener en funcionamiento un reactor y evitar sobrecalentamientos. Cuando los rebeldes volaron el bunker, la reacción en cadena fue tremenda debido a la potencia de los generadores.

Frikipolitas, si os ha gustado el post, no os perdáis la próxima entrega del Blog, donde seguiremos pilotando por este gran y maravilloso universo de Star Wars.
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