Los saqueadores Tusken, o también conocidos como Moradores de las Arenas, son unos fiaros, reservados y temidos habitantes del Mar de Dunas de Tatooine. Son odiados por el resto de los habitantes de Tatooine, pues solo contactan con la civilización para robar y matar a los que se adentran en sus territorios del desierto. Nadie sabe si son originarios del planeta desértico de Tatooine, o vinieron de otro lugar, pero no han sido vistos en ningún otro rincón de la galaxia.
Los primeros colonos de Tatooine crearon un emplazamiento amurallado, y poco después los Moradores de las Arenas lo arrasaron por completo. Siglos después, este acontecimiento sigue recordándose, ya que a estos seres se les dio el nombre del emplazamiento que arrasaron: Fuerte Tusken.

Se sabe que cogen prisioneros de vez en cuando, pero nadie sale vivo para contarlo, pues las torturas a las que son sometidos acaba con hasta el soldado más resistente. Se desplazan normalmente sobre los banthas, y siempre en fila de uno para no revelar su número en las pisadas. Y a pesar de su gran tamaño, los Tusken sorprenden a sus víctimas. Sobre todo a aquellos que roban agua de sus pozos sagrados.
Los Banthas y los Tusken
Fueron domesticados por los Tusken, y usados de montura y compañía, con ellos comparten un vínculo muy cercano, casi místico. Cada niño Tusken crecía con un bantha macho, y cada niña con un bantha hembra. Cuando un Tusken se casaba, sus banthas se apareaban. Y si un Tusken moria, su montura moría al poco tiempo, y sus restos enterrados en el cementerio y tratados con respeto. Los Tusken eran los únicos capaces de bañar a los banthas, revelando así su rostro completo.
Por ello nunca se alimentaron de banthas, a pesar de que en otros planetas el animal es usado para carne, o su leche azul para beberla o para hacer mantequilla. Su piel también era utilizada para ropas. Mientras que el fizz de sangre de bantha era una bebida espumosa bastante conocida.
En la primera aparición de los banthas, en Episodio IV: Una Nueva Esperanza, los banthas fueron interpretados por Mardji, una elefanta asiática de 22 años.
Una cultura hermética
Algunos antropólogos han llegado a afirmar que los Tusken tienen una inteligencia animal, no humana. Pero está claro que tienen un idioma, aunque se basa en gruñidos y graznidos. Su sociedad se basa en rituales y costumbres necesarios para sobrevivir en el árido desierto. Así como su vestimenta, totalmente tapados para protegerse del sol y del calor de Tatooine. Nadie ha visto su verdadero rostro, y verlo le condena a uno a muerte.
Solo los ancianos conciertan matrimonios, algo que solo se hace una vez al año en unos rituales de sangre. En el momento en que la sangre del hombre y la mujer se unen, al igual que las de sus respectivos banthas, ya se pueden quitar el casco uno delante de otro. Si un Tusken ve el rostro de otro, la ofensa debe resolverse con un duelo a muerte.
Gracias a la serie de ‘El Libro de Boba Fett’, pudimos conocer desde dentro como es la cultura de los Tusken. Esto nos dio un punto de vista nuevo donde veíamos a los Moradores de las Arenas no como sanguinarios y animales. Sino como una tribu que quiere vivir en paz en su territorio en base a sus costumbres y creencias.


Frikipolitas, si os ha gustado el post, no os perdáis la próxima entrega del Blog, donde seguiremos pilotando por este gran y maravilloso universo de Star Wars.
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