Cuando C-3PO y R2-D2 llegaron al Palacio de Jabba en Episodio VI: El Retorno del Jedi, se cruzaron con uno de estos droides. Sin embrago, ingoraban que realmente el Palacio era un antiguo Monasterio, y estos droides eran sus antiguos dueños, los monjes B’omarr, pues realmente no son droides sino cerebros sin cuerpo.

 B'omarr

Los Monjes B’omarr

Para estos monjes misteriosos y ascéticos, la vida es solo meditación y abstinencia física. Se aíslan del mundo para concentrarse en el poder de la mente para comenzar su viaje intelectual hacia un estado de iluminación total. Para ello construyeron un monasterio en los remotos páramos de Tatooine hace siglos. No tenían contacto con forasteros, y muy poco entre ellos mismos, solo mientras tomaban su único sustento, un té herbario. Incluso cuando algunos señores del crimen ,como Jabba el Hutt, vinieron a reclamar su monasterio, lo aceptaron sin rechistar como parte natural de la vida. Aunque Jabba les permitió seguir deambulando por su Palacio.

La iluminación

Tras años de meditación, los iniciados alcanzaban el estado puro de iluminación mental en armonía con el cosmos. En ese momento se desprendían así de las distracciones carnales. Los acólitos ayudaban al iniciado a desprenderse de su cuerpo físico extrayendo el cerebro quirúrgicamente y colocándolo en un receptáculo irrompible que contiene fluido nutriente para permanecer en un estado de meditación constante. Almacenados en un compartimiento en la pared de una cámara subterránea, conocida como la «gran sala del iluminado». Si el cerebro necesitaba hacer algún recado, llamaba telepáticamente a unas patas mecánicas o «cerebros andadores». Estos se acercaban y colocaban el recipiente del cerebro en un receptáculo en la parte de abajo. Tiene entre cuatro o seies patas, tambien cuentan con pinzas y dispositivos de audio para comunicarse.

  • Altura: 1,5 m.
  • Accesorios: Cerebro orgánico, fluido nutriente, patas articuladas de acero, dispositivo servomotor, pinza de agarre, unidad de respuesta telepático y receptáculo de vidrio irrompible.

Castigo para enemigos

No todo estos eran monjes, pues Jabba vio que este procedimiento era interesante como castigo para enemigos. No está confrimado pero parece que al menos uno si era de un enemigo de Jabba, que se movía por el Palacio aturdido y desorientado Frikipolitas, si os ha gustado el post, no os perdáis la próxima entrega del Blog, donde seguiremos pilotando por este gran y maravilloso universo de Star Wars.